Somos una familia que sabe que no es necesario decir “te quiero” para saber el cariño que nos tenemos. Al contrario, las malas palabras con las que nos dirigimos unos a otros, llevan toda la carga de “te quieros” que podemos manifestarnos. “Nangas, pendejas”, de mi tía para sus hijas; “pinche Argelia”, a mi hermana. ¿Latigazos sadomasoquistamente fonéticos? No lo creo, antes bien, cariños enmascarados. Aún así la máxima manifestación de cariño que se nos da en estas tierras friolentas, es cuando alguno de nosotros toma la siesta vespertina y se encuentra a disposición de los vientos. Es entonces que otro llega y en el anonimato del sueño ajeno, cubre con una cobija a aquel que empieza a pasar fríos innecesariamente. El significado: “Duerme indefenso, goza de tus sueños y tu estadía en mi casa, que yo aquí te protejo mientras voy cubriendo tu cuerpo con esta, mi cobija favorita”.
Archivos
- Julio de 2009
- Abril de 2009
- Marzo de 2009
- Febrero de 2009
- Diciembre de 2008
- Noviembre de 2008
- Septiembre de 2008
- Julio de 2008
- Junio de 2008
- Mayo de 2008
- Abril de 2008
- Marzo de 2008
- Febrero de 2008
- Diciembre de 2007
- Noviembre de 2007
- Octubre de 2007
- Septiembre de 2007
- Agosto de 2007
- Julio de 2007
- Junio de 2007

No comments yet
Feed de los comentarios de este artículo